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¿Qué locura has realizado por amor?

En esta ocasión, quiero hablarte de un tema que nos encanta: las relaciones de pareja. Si te han roto el corazón seguro te has enamorado alguna vez; siendo honesta, en mis relaciones anteriores, me gustaba tanto sorprender a mis parejas con algo especial, que era experta en realizar detalles interesantes, desde enviar bocadillos a otro estado, la típica serenata cuando era adolescente, hasta regalar un viaje en avioneta para tirarnos del paracaídas; aunque, definitivamente, la locura más grande que hice, fue dejar de ser yo misma. Lo hice por decisión propia y a ciegas. Por falta de amor por mí dejé de mirarme, entonces busqué un complemento para llenar ese vacío.

Esta parte es un tema muy interesante para mí. Las personas somos, a la vez, espejos y maestros. En aquella relación yo estaba lista para aprender y el maestro apareció. Éramos tan complementarios que fuimos el equipo ideal. Los viajes, las salidas con los amigos, competitivos, deportistas, pláticas muy interesantes y profundas, sin embargo, en realidad lo que nos conectaba era la búsqueda de placer.

En esta ocasión quiero hablarte de un personaje muy interesante llamado EGO. El ego ama el placer y, en las relaciones, aparece de manera automática cuando no lo reconoces. Manifiesta lo que no obtuvo en el desarrollo de la infancia. ¿Recuerdas el tema de las heridas de la infancia? bueno pues aquí está la continuación. La mayoría de nosotros no tuvimos una base segura, por lo que crecimos con carencias afectivas, inseguridades y los lentes que usamos, para ver el mundo.

El ego y el apego

El apego es una distorsión innata que busca la compañía o proximidad de otro en momentos de vulnerabilidad con el objetivo de sentirnos seguros, consolados y protegidos. Desde el ego, el apego busca aquellas cosas que están en carencia; guardadas en mi inconsciente para obtener placer. Busca complacer aquellos caprichos que no haces por ti a través de un tercero. Ejemplo: Si siento que no soy suficiente, esa persona reafirmará mi autosuficiencia constantemente, entonces buscaré obtener su atención total. ¿Te ha pasado que tu pareja se enoja cuando no la obtiene? ¿O qué tal cuando se enoja contigo porque las cosas no le salen? está más al pendiente de lo que tú haces que de sus actividades, solo se involucra en los momentos que tiene tiempo. Viéndolo así, todos hemos hecho algunas vez “locuras por amor”, ¿no?.

Recuerdo muy bien la siguiente frase: “María: quiero que mi pareja me vea como magia, que yo sea su todo”. En automático respondí: “es necesario que te compres una mascota, el deseo no se casa con nadie, el amor es una decisión y, para que sea real, debe ser sin ataduras y con compromiso”. Estás con la persona porque quieres crecer a la par de ella, no por el miedo a que se vaya lo que te brinda placer. Así que pregúntate: ¿Qué pasaría si tu pareja toma sus cosas y se va? ¿Podrías vivir sin ella? si tu respuesta es no entonces no es amor, es apego. El amor es una experiencia donde va a doler, vas a aprender, a compartir, a reír, a negociar y donde te vas a involucrar. Se necesita de vulnerabilidad para generar un vínculo de confianza.

Si quieres que tu pareja te vea como magia y seas su todo, cómprate una mascota.

Estilos de apegos

El apego no es malo. El apego existe en nosotros para sobrevivir, es necesario cuando somos pequeños según las necesidades del infante y, la atención que tengamos con él, determinará el estilo de apego que va a desarrollar. Estos pueden ser:

  • Ambivalente ansioso
  • Evasor
  • Desorganizado
  • Seguro

¿Por qué aparece en las relaciones de pareja? porque tu pareja va a reflejar lo que eres y lo que te falta. Se manifiesta lo que nos hace falta en cuestión de amor, nos recuerda que nuestros padres nos enseñaron lo que saben. Se dice que, los padres, son “los mejores instaladores de mierda”, pero al crecer es responsabilidad nuestra conocernos y repararnos.

Si quieres sanarte y conocer tu tipo de apego, te regalo algunos tips, que mucho me han servido a mi y con los que he notado la evolución en las personas con las que entreno:

Tips para comenzar a sanar y construirte

  1. Comienza a tener una actividad que te brinde quietud, (meditación, yoga, practicar ejercicio de alta intensidad mínimo 1 hora diaria, caminar descalzo en el piso, o tener ejercicios de contemplación como mirar el cielo y describirlo o pintar).
  2. Arréglate todos los días, mírate al espejo y regálate palabras de amor. Por lo menos unos minutos que dejes de criticarte. Puedes incluso pegar algunos post-it, ayudan a que comiences una relación contigo. Recuerda “nadie da lo que no tiene”
  3. Decide lo que quieres. Deja de decir “lo que sea, a dónde sea, lo que tú quieras esta bien”, deja de vivir la vida de alguien más y comienza a ser responsable de tus actos y, cuando se trate de negociar con alguien, expresa lo que deseas e intenta llegar a un acuerdo, tampoco se trata de que solo sea lo que tu deseas, es un acuerdo.
  4. Realiza actividades en compañía únicamente tuya. Querer estar acompañados es símbolo de que estar contigo mismo te causa conflicto, es más, si te atreves, tómate 3 meses sin compañía, incluso de tus amistades, no recibas mensajes de coqueteo, disminuye tus salidas con amigos a fiestas, bares, reuniones, empieza por ir a entrenar, a comer, al cine, sol@. Conoce tu soledad y lo que te hace sentir.
  5. Realiza actividades que te motiven o te generen entusiasmo. Ejemplo: clases de baile, pintura, tiempo para leer, tomar un curso, realiza un proyecto que desees. Aprende a motivarte.

Por último, comienza a decir no, a colocar límites incluso para ti, para que te preguntes quién no quieres ser y analices tus hábitos. Recuerda que eres lo que haces, no lo que dices que vas hacer.

Para finalizar, te hablaré de la confianza

Hace tiempo, en un entrenamiento, realizábamos una actividad donde la persona que estaba en el centro se balanceaba en círculos, sin colocar resistencia en el cuerpo y con los ojos vendados; los que estábamos a su alrededor lo cuidábamos y sosteníamos para evitar que se cayera. Al inicio pensé que la idea era hacer que la persona al centro confiara en los demás, aunque después pude entender que la realidad era la siguiente: ¿Qué tan confiable eres al sostener a alguien que se entrega a ciegas y completamente vulnerable e indefenso?.

¿Te vas a quedar? Si no, mejor ni le entres.


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