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Los Exs

Me gustaría pasar el resto de mis días con alguien que no me necesite para nada, pero me quiera para todo”

Mario Benedetii

Tus emociones actuales te regresan al pasado constantemente, revives un recuerdo todos los días de manera inconsciente y esto es lo que nombramos trauma; así has estado programado continuamente, eliges las mismas cosas y te diré por qué, porque nuestras decisiones están sumamente relacionadas con diversos procesos, por mencionar algunos: valores, heridas de la infancia, aprendizajes, creencias, etc., que van formando nuestra identidad y nos lleva a crear hábitos; recuerda que tu cerebro hará todo lo posible por mantenerte a salvo y siempre te llevará a lo que le es familiar.

Este suceso de “perder” a mi mamá biológica creó en mí una herida de infancia, ya que fue un evento sumamente importante, la tristeza como factor principal se fijó en mi mente y en mi cuerpo el abandono.

Te contaré una anécdota para que pueda quedar más claro. Cuando cumplí 17 años obtuve el permiso para poder salir con amigos (del género masculino), pues mis abuelos – papás me recibieron cuando era muy pequeñita. Tenía 3 años cuando su hija, mi mamá, trascendió. Fue madre soltera y crecí prácticamente con reglas bastante establecidas al hablar de novios, incluso ya en los veintitantos, aún había muchas preguntas cuando salía con alguien. Este suceso de “perder” a mi mamá biológica creó en mí una herida de infancia, ya que fue un evento sumamente importante, la tristeza como factor principal se fijó en mi mente y en mi cuerpo el abandono. Te explico, si pegas una emoción muy intensa a un suceso se forma lo que llamamos “trauma”, de un momento a otro la persona a la que conocí como cuidador primario (cuando somos pequeños existe alguien que es la base de apego para poder sobrevivir, por lo indefensos que somos) y por causas externas se alejó, la herida del abandono se tatuó en mí, existe otra herida con mis abuelos que luego te contaré en otra anécdota.

Retomando la historia de los ex´s, comencé a relacionarme con chicos que tenían características particularmente similares.

Claro, esto lo descubrí mucho tiempo después, podría contarte la experiencia con cada uno pero voy a resumir lo interesante para explicar el ejemplo. Da la casualidad que todos tenían lo siguiente en común: estaban relacionados con medios de comunicación (expresión por medios), con la música, eran más altos que yo pero no demasiado, delgados, super dinámicos, con estilo de ropa relajados, con mentes brillantes, amaban la historia o lo que podía relacionarse con estudiar lo antiguo, muy apasionados por aprender, la sorpresa era una emoción que los caracterizaba, y tenían una chispa espectacular al hablar, ¡ah! y no podía faltar, les encantaba la fotografía, algunos desarrollaban más una habilidad que otra, pero todos, en verdad todos, tenían exactamente el mismo perfil artístico y, ¿cuál era la característica más común? que constantemente me sentía abandonada por ellos y aquí haré un freno, en realidad llegaron a quererme tanto que yo misma saboteaba la relación, primero estaba muy emocionada y enamorada al poco tiempo de conocernos y yo hacía infinidad de cosas para lograr mi objetivo, “la conquista”. Cuando tenía su atención en automático me aburría (era sumamente rápido), entonces era necesario crear un ambiente en el que me batearan o comenzaran a tener acciones para que dejaran de tenerme tanta atención para entonces sí, reaccionar y volver a sentirme enamorada y pegada a ellos, ¿sí cachas?, era necesario volver a revivir esa herida de abandono que tuve desde pequeña y en donde se veía más reflejada (generas apego) es en la pareja.

Ahora, ¿por qué la mayoría tenían estas cualidades?, ¿recuerdas que elegimos lo conocido? bueno, pues también lo que más te gusta de ti te gusta del otro, somos un espejo, lo que más amamos de nosotros lo veremos en el otro, y lo que nos dobla, (duele, está presente para aprender y evolucionar) seguiremos buscándolo de manera inconsciente hasta aprender la lección y sanar la herida. Así que, con este relato quiero invitarte a que comiences a observar lo que tú mism@ provocas para revivir tu pasado. Si te das cuenta, parte del objetivo de lo que te he contado es impulsarte a conocerte, a que, dándote la oportunidad de ver los detalles de tu propia historia, vayas encontrando un hilo que te pueda permitir colocarte como espectador y, entonces sí, preguntarte si quieres seguir en ese camino o quieres buscar alternativas para dejar de revivir tu pasado, vivir tu presente y comenzar a crear tu futuro y repito, como en muchas ocasiones, la infancia no es destino, y con esto finalizo, que mi mamá dejara de estar físicamente no significa que haya dejado de estar conmigo. Hago honor a su vida y a su gran decisión de cumplir su deseo al tenerme y su trascendencia me da la oportunidad de muchas cosas pero, esto sucede solo si yo me enfoco en eso, durante muchos años, en verdad muchísimos, viví en esa emoción, en la tristeza, recordando de manera inconsciente ese dolor, llenando la mochila con sucesos de pérdida que yo misma provocaba.

Hoy te puedo asegurar que tengo una perspectiva muy distinta, en donde el amor, la alegría, las elecciones que realizo están fuera completamente de esto, mi compromiso con alguien será distinto, mi cerebro está programado de otra manera para elegir a una pareja, logré sanar la herida y vivir en el momento presente, disminuyendo mi ansiedad y cuando aparece, sé utilizar las técnicas correctas para volver a mi base segura que nunca me abandonará, porque ahora soy yo.

Me gustaría pasar el resto de mis días con alguien que no me necesite para nada, pero me quiera para todo”

Mario Benedetii


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