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La ruptura

El engaño

En este blog quiero contarte una experiencia personal que me llevó a reflexionar la manera en que nos relacionamos con los demás.

Comenzaré contándote un poco acerca de lo difícil que fue despedirme de mi última pareja. Estaba enamorada del chico perfecto, hasta que yo comencé a darme cuenta que nada a mi alrededor me hacía realmente feliz. Tenía al chico ideal. Educado, muy inteligente, con grandes habilidades, deportista, etc. El bar estaba en su mejor momento. Acababa de tomar la responsabilidad del negocio familiar que era como ascender a Gerente, mis amigos estaban creciendo igual que yo y mi pareja y yo teníamos muchos planes. Prácticamente parecía un escenario soñado pero, aún con esto, yo era completamente desdichada. Todo era un engaño.

Esto fue algo verdaderamente frustrante. Una característica que me dominaba mucho en ese momento era ser “muy competitiva” y, la presión social de tener “la vida perfecta”, estaba sobre mi. Y ¿Qué crees? la pasé sin disfrutarla un minuto. Yo rogaba por encontrar la forma de zafarme de esa realidad.

Llegar a tener una vida tan vacía, donde claramente dejas de ser tú misma por pintar un cuadro de colores falso y entrar en el traje del deber ser, puedes ser muy irónico. Al poco tiempo de este suceso se volvió inevitable la decisión, sabía cuál era la respuesta.

El momento del Adiós

Estoy segura que, como a mí, en algún momento te ha tocado romper con una relación, o que te hayan terminado.

¿Sabías que es más doloroso terminar una relación de pareja que la perdida de un ser querido?.

Esto es porque, en la trascendencia, comprendemos que no hay forma de que regrese y la aceptación se genera sin esperanza. En cambio, cuando es una relación, la idea de “volver” nos ata a seguir en un lugar al que ya no pertenecemos y, lo peor es que, a lo que realmente estamos aferrados, es al futuro que hubiéramos tenido.

Nos aferramos a todo lo que incluye una relación: la familia de la otra persona,  la ganancia secundaria y no por la pareja, etc. La parte más especial de “romper” es que nos da la oportunidad de evolucionar y construirnos para alcanzar lo que deseamos. Te aseguro que siempre llegará alguien mejor en medida de lo que tú ofrezcas. Romper con alguien nos deja ver lo que aún no reparamos en nosotros, lo que sí queremos en una pareja y lo que no.

El antídoto

En mi caso, un antídoto para salir del dolor fue darme tiempo todos los días para llorar, en un tapete de yoga. Me daba una hora diaria hasta que el llanto se iba. Disminuí beber alcohol los fines de semana porque notaba que, al perder mis 5 sentidos, mi mente me enredaba malas jugadas y el dolor se agudizaba. Al sentir ansiedad caminaba en las noches hasta conducir la emoción. Con lo anterior quiero decirte que existen maneras de pasar el mal trago que estás pasando. Recuerda que siempre hay opción para salir de donde estás, el sufrimiento es opcional aunque el dolor sea inevitable.

El que persevera alcanza.

Estoy segura que en algún momento de tu vida has escuchado la frase que “te pelen”, cuando deseas conquistar a alguien. Estoy muy de acuerdo en que podemos estar presentes o acercarnos a una persona que nos gusta o tenemos interés; sin embargo, en ocasiones nos encaprichamos tanto con alguien que no escuchamos al otro y te confirmo.

El silencio que también habla, es parte de crecer y aprender a decir no y entender un no. Yo sigo siendo perseverante ante lo que quiero, aunque he aprendido que una persona no es un trofeo por el que pelear, ni una “tienda para que le atiendan”.

Es un ser humano que tiene todo el derecho de expresar lo que siente y, caer en el “dice que no pero si quiere” o jugar con la persona, lo único que ocasionará es provocarla y esa no es la forma más ideal de hacer clic con alguien.

Estoy convencida que existen formas de ir despacio o brindando pequeñas dosis para conocer a alguien y, del mismo modo, entender que puedes darte la oportunidad de los tres strikes y retirarte con dignidad respetando la decisión del otro. Te aseguro que no soy de las personas que se da por vencida fácilmente pero, si hay algo que tengo tatuado, es:

La verdad nos hará libres. Sócrates


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